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sábado, 4 de febrero de 2017

Batalla de Caseros

Batalla de Caseros

El 3 de febrero de 1852 la Patria Triunfo, el Ejercito Grande al mando del Gral Justo Jose de Urquiza vence a las tropas del tirano cipayo de Juan Manuel de Rosas, logrando asi el fin de la tiranía por mas de 20 años y logrando el comienzo de la Organización Nacional del país.
El cobarde de Juan Manuel de Rosas escaparía del campo de batalla abandonado a sus esclavos; estaba todo arreglado, el tirano se embarcaría en el Buque de guerra Ingles rumbo a su patria, La Inglaterra , donde moriríaen toda su cipaya vida.


¡Soldados! ¡Hoy hace 40 días que en el Diamante cruzamos las corrientes del río Paraná y ya estabais cerca de la ciudad de Buenos Aires y al frente de vuestros enemigos, donde combatiréis por la libertad y por la gloria!.
¡Soldados! ¡Si el tirano y sus esclavos os esperan, enseñad al mundo que sois invencibles y si la victoria por un momento es ingrata con alguno de vosotros, buscad a vuestro general en el campo de batalla, porque en el campo de batalla es el punto de reunión de los soldados del ejército aliado, donde debemos todos vencer o morir!.
Este es el deber que os impone en nombre de la Patria vuestro general y amigo. 
JUSTO JOSE DE URQUIZA. 

jueves, 26 de diciembre de 2013

Marco Avellaneda y la admiración de Sarmiento hacia Urquiza

Marco Avellaneda y
la admiración de Sarmiento
 hacia el Gral Urquiza



Urquiza en 1851 reasumió el manejo de las relaciones exteriores de su provincia, formó una alianza con Brasil y el gobierno de Montevideo y venció a Rosas en Caseros.
Fue el primer presidente constitucional de la Confederación entre 1854 y 1860, que desde septiembre de 1852 se encontraba separada de Buenos Aires.
Tras la batalla de Pavón en 1861 y la posterior incorporación de Buenos Aires a la Nación.
En 1868 se presentó como candidato a presidente, pero fue derrotado por Sarmiento, quien a poco de asumir apoyó su nombramiento como gobernador de Entre Ríos y lo visitó en su provincia.
El 11 de abril de 1870, un grupo armado que respondía al caudillo traidor Ricardo López Jordán irrumpió en el Palacio San José, para asesinarlo". Fue el final de este controvertido protagonista de la reorganización nacional.

Reproducimos a continuación un fragmento del testimonio de Marco Avellaneda (h), hermano de quien fue presidente de la Nación entre 1874 y 1880. Ministro de tres mandatarios argentinos a fines de siglo XIX y comienzos del siglo XX, Avellaneda muestra su sorpresa por el juicio sobre Urquiza que había escuchado de boca de Sarmiento, un férreo enemigo del líder de la Confederación. El sanjuanino, que expresaba entonces una revalorización de la figura de Urquiza, había llamado tiempo antes a desaparecerlo de la escena, “cueste lo que cueste”, con su famosa frase: “Southampton o la horca”.
Fuente: Julio Victorica, Urquiza y Mitre. Contribución al estudio histórico de la organización nacional, Buenos Aires, J. Lajouane & Cía Editores, 1906, págs. 593-596.
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Del general Domingo F. Sarmiento

Urquiza como político y militar

En tiempo de la presidencia de mi hermano Nicolás, nos encontrábamos reunidos una noche en su casa particular, varias personas, entre las que estaba el general Sarmiento.
Se hablaba del talento militar del general Paz, y dirigiéndose mi hermano a Sarmiento, le dice. ¿Cuál de los militares que Ud. ha conocido tenía más talento?
“Urquiza –contestó sin trepidar- y ante la exclamación de sorpresa con que fue recibida su respuesta, agregó: ¡Sí! Urquiza tenía genio militar y también genio político.
”Yo lo he tratado en la campaña contra Rosas, nos dijo. Voy a referirles algunos rasgos suyos en apoyo de mi opinión.
”Desde que atravesamos el Paraná, el general Urquiza principió a preocuparse del militar a quien Rosas confiara el mando de su ejército. Recorría los nombres de todos los que a éste acompañaban y se detenía siempre en el del general Pacheco. Era el único que le inspiraba recelos, y se propuso anularlo.
”He aquí el medio de que se valió. Le escribió cartas en términos amistosos, casi confidenciales. Leí una de ellas en la que le anunciaba que su primer acto, después de vencer a Rosas, sería nombrarlo gobernador de Buenos Aires, conteniendo además, frases como éstas, ‘como Ud. sabe’, ‘de conformidad a lo que le comuniqué’, que indicaban que procedía de acuerdo con él. La correspondencia era conducida por chasque a puntos en donde debían ser tomados por agentes de Rosas. Tres o cuatro gauchos fueron degollados, pero logró su objeto. Pacheco fue separado del ejército de Rosas. En el combate entre las vanguardias que tuvo lugar el 31 de enero, las tropas de Urquiza entraron a la pelea vivando a Pacheco.”
En seguida Sarmiento se refirió a los siguientes hechos: “El día de la batalla de Caseros, el general Urquiza al frente de su ejército, recorría con su anteojo de campaña la línea enemiga, hasta que llamó a un joven oficial de su escolta, diciéndole: ‘ayúdame a buscar las tropas del jefe N. que derrotamos el día 31’. Una vez que fueron encontradas, inició el combate llevando un ataque contra ellas, que dio por resultado la completa dispersión de esas fuerzas, que desmoralizadas ya por la derrota anterior, ni siquiera intentaron resistir.
”Pocos momentos antes de principiar la batalla, se acerca a gran galope un ayudante del general Virasoro, que le dice: ‘El jefe del Estado Mayor manda prevenir a V.E. que ha olvidado indicarle cuál será el punto de reunión en caso de un contraste’. ‘Contéstele Ud. que no hay más punto de reunión que el campo de batalla’.
“Estas palabras, continuó Sarmiento, habían sido pronunciadas cuarenta años antes por Napoleón; pero estoy seguro de que Urquiza no las conocía, porque no era hombre para plagiar a Napoleón ni a nadie.
”Lo que he referido me basta para pensar que el general Urquiza tenía genio miliar, y creo que también tenía genio político.
”Su programa de fusión, de olvido del pasado; su llamamiento a los federales de posición social que no se habían manchado con crímenes, como los Anchorena, los Carreras, don Lorenzo Torres, etc. no tenía por objeto, como se ha creído vulgarmente, ofender a los unitarios y satisfacer sus pasiones de partido, sino que, por el contrario, eran el fruto de un hábil y bien meditado plan político, porque creyó, con razón, que no era posible fundar un gobierno solamente con nosotros, los unitarios, que éramos llamados advenedizos, porque no teníamos ni fortuna, ni familia, ni relaciones, ni vinculaciones de ningún género con la sociedad de nuestro país. Pero en lo que demostró más habilidad política fue en convocar a los gobernadores al acuerdo de San Nicolás.
”Derrotado Rosas no dejaba ninguna institución, ningún poder, nada quedaba en pie sino esos gobernadores de provincia, semibárbaros todos, y asesinos y ladrones en su mayor parte. Eso era lo único que podía servirle para formar un congreso que constituyera al país. Ahora estoy perfectamente convencido de ello.
”¿Qué habría sucedido si Urquiza deja que las provincias derrocasen a sus gobernadores, antes de que se reuniese el congreso constituyente, lo que significa decir que se encendiese la guerra civil, porque no hay que olvidar que muchos de ellos tenían elementos para defenderse? Si pensamos en el asilamiento en que vivían los pueblos, en el desierto que los rodeaba, en las dificultades casi insuperables de comunicación, lo probable es que hubiéramos vuelto al año 20, y que habrían transcurridos largos años sin constituirse la nación.”
Mucho tiempo después de oír esta conversación que me causó sorpresa por las opiniones anteriores de Sarmiento sobre Urquiza, se la refería a Pedro Goyena, quien me manifestó que le habían asegurado que el general Mitre pensaba ahora como Sarmiento respecto al acuerdo de San Nicolás.

Marco Avellaneda.
Buenos Aires, 31 de julio de 1892.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Carlos de Alvear: el Heroe de Ituzango y el Gral Urquiza


Carlos de Alvear: 
el Heroe de Ituzango y el Gral Urquiza



En 1852 se desempeñaba como representante de la Confederación Argentina en EEUU.
Escribe un día a su hijo el doctor Emilio de Alvear.

"Querido Emilio: -Tu necesitas de la protección de un hombre que te fomente en tu carrera.
Ese hombre no puede ser otro que el General Urquiza, a quien conceptuó el mejor General de la Confederación Argentina, como lo ha demostrado venciendo los hombres de mas nota. Yo le noto cualidades muy superiores a San Martín en la parte militar. Sus ideas elevadas de tolerancia y generosidad, es arte de Urquiza de olvidar los agravios, es admirable y sin ejemplo en la América...
-Yo estoy cierto que no me engaño en las grandes cualidades que tiene el General Urquiza, por que lo juzgo por sus hechos, sin pasión y sin envidia.
Esto no quita que no tenga defectos; pero es sabido que no hay, ni ha habido hombre alguno, por grande que haya sido, que sea perfecto." 
Carlos de Alvear

lunes, 6 de mayo de 2013

Decreto declarando libre uso de colres azul y verde (Justo J. de Urquiza)

Decreto declarando libre uso de colres
 "azul y verde"


DECRETO 

Declarando libre el uso de los colores verde y Azul. 
¡Viva la Cofederacion Argentina! 

El Gobernador y Capitan General de la Provincia de EntreRios. 
Considerando: 

Primero. Que es un deber hacer desaparecer hasta los
vestigios que atestigüen la dominacion y el bárbaro sistema
de D. Juan M. Rosas.

Segundo. Que en la prohibicion del uso de los colores verde
y azul á que ha sometido el Gobernador de Buenos Aires á
todos los argentinos, no ha tenido ninguna mira política ni
ha consultado ningún interés social.

Tercero. Que dicha prohibicion ha sido dictada con la idea
de envilecer á los pueblos de la heroica Confederacion
Argentina, á quienes ha querido y aun pretende hacer
obedecer sus caprichos, como leyes sacrosantas.

Cuarto. Que si la Provincia de Entre Rios ha marchado antes
de ahora en acuerdo con D. Juan M. Rosas, ha sido con el
deseo único de conservar la paz pública y con la esperanza
de ver lucir mejores dias para la patria.

Quinto. Que hoy que los acontecimientos, la propia dignidad
de la Provincia y el heróico pronunciamiento del 1º de Mayo
del presente año, han cambiado su situacion y colocádola en

el rango de un pueblo verdaderamente independiente, ha
acordado y DECRETA: 

Art.1º Pueden introducirse y usarse en todo el territorio
de la Provincia los colores verde y azul, y en su
consecuencia queda sin valor y efecto la disposicion que
prohibia el uso de dichos colores; pero quedando siempre
vigente la de la cinta punzó como distintivo federal que
nunca emanó del tirano de Buenos Aires.

2º Comuníquese, publíquese y dése al R.O.
Dado en Gualeguaychú, á 6 de Noviembre de 1851.


JUSTO J. DE URQUIZA 

ANGEL ELIAS
Secretario
153-154

martes, 2 de abril de 2013

juan manuel de rosas

JUAN MANUEL DE ROSAS
EL VENDE PATRIA


Como todos sabemos fue un TIRANO vende patria, que asesinaba a todos los que pensaban distinto a el. como tambien: 
-Con Rosas perdimos las Malvinas 
-Desgollaba, fusilaba y ahorcaba a todo el que pensaba distinto a el 
-con Rosas perdimos la provincia de Tarija (ahora parte de Bolivia) 
-con Rosas perdimos el estrecho de   y todas las islas adyacentes (ahora parte de chile) 
-Rosas fue el primer y unico Argentino que quizo entregar las Malvinas a los Ingleses para pagar la deuda externa (palabras dichas por el en la Lesgilatura porteña) 
-Rosas fue el que despreciaba la bandera de  , la celeste y blanca (el la cambio por el sol en color rojo y le puso color azul fuerte) 
-Rosas fue el que asesino miles de indios en la campaña del desierto. 
-Rosas fue el que traiciono y mando a matar al Procer Facundo Quiroga, porque este le pedia que organice el pais a traves de una contitucion y Rosas no queria. 
-Rosas fue el tirano que se oponia a organizar el pais a traves de una constitución. 

-ROSAS FUE EL QUE DESPUES DE SER DERROTADO SE FUE PIDIENDO AYUDA A LOS INGLESES Y SE EMBARCO EN UN BARCO DE GUERRA INGLESES PARA IR A VIVIR A INGLATERRA Y AHI MORIRIA. 

Todos sabemos que Rosas se hacia llamar federal, pero en realidad su politica era UNITARIA, su concentracion todo para buenos aires que empobresia el pais entero. 

UNOS DE SUS PRINCIPALES ENEMIGOS FUE EL PROCER GENERAL JUSTO JOSE DE URQUIZA ,
EL GENERAL ROCA Y EL GAUCHO JOSE HERNANDEZ(MARTIN FIERRO) 



JOSE HERNANDEZ ERA ANTI-ROSISTA


"José Hernández: “Veinte años dominó Rosas esta tierra […] veinte años negó Rosas la oportunidad de constituir la República; veinte años tiranizó, despotizó y ensangrentó al país” 
(en “Discurso en la Legislatura de BuenosAires”)" 


GENERAL JUSTO JOSE DE URQUIZA 



Antes de la Batalla de Caseros! 
Al amanecer Urquiza hizo leer a sus tropas una proclama: 

¡Soldados! ¡Hoy hace 40 días que en el Diamante cruzamos las corrientes del río Paraná y ya estabais cerca de la ciudad de Buenos Aires y al frente de vuestros enemigos, donde combatiréis por la libertad y por la gloria!. 

¡Soldados! ¡Si el tirano y sus esclavos os esperan, enseñad al mundo que sois invencibles y si la victoria por un momento es ingrata con alguno de vosotros, buscad a vuestro general en el campo de batalla, porque en el campo de batalla es el punto de reunión de los soldados del ejército aliado, donde debemos todos vencer o morir!. 
Este es el deber que os impone en nombre de la Patria vuestro general y amigo.



lunes, 3 de septiembre de 2012

Cartas de Francisco Pancho Ramirez

Cartas de Francisco Pancho Ramirez


Tarde de Cepeda. El día anterior se han avistado los dos ejércitos: el porteños y el federal. Las tropas que manda Ramírez son inferiores en número pero están vigorizadas por un fervor de que carecen las fuerzas directoriales, Ramírez maniobra con sus tropas durante la noche y al amanecer se lanza a la carga. Un loco desparramo dispersa al grueso de las tropas de Rondeau. Han triunfado los bárbaros.... Exaltado por la victoria, Ramírez envía su parte al gobierno de Entre Ríos. El documento contiene una inexactitud de información y una jactancia pueril: afirma que Balcarce ha muerto - lo que no es cierto- y amenaza con degollar a todos el que no se rinda - bravata que no cumplirá -. El vencedor tiene 32 años...
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" Gloria a la patria y honor a los libres. Triunfaron los libres en la inmediación de Pergamino contra el Tirano Porteño el día 1º Febrero. El 31 de Enero marché sobre el enemigo que se halla en dicho punto. A las doce del día fue descubierta su fuerza que sería como de 1.000 hombres. En el momento se emprendieron fuertes guerrillas en que se las mataron algunos, sin desgracia para nuestra parte. A las doce de la noche mudé de posición en circunstancias que encontré al enemigo en marcha. En el momento hice cargar una columna sobre ellos, y le quité la caballada y ganado y se replegaron al lugar; hoy al ser de día dispuse atacarlos haciendo cargar una división por retaguardia y dos por los flancos; en menos de un minuto fue dispersada toda su caballería, que en el campo más de 300 cadáveres entre ellos más de veinte oficiales entre ellos Don Diego Beláustegui. Hasta ese momento no aparece el comandante Piris que va persiguiéndolos. El resto de enemigos se halla atrincherado en sus carretas pero todos a pié; pienso que no tienen otro remedio sino rendirse a discreción, de lo contrario voy a pasar a degüello a todos. De nuestra parte no ha habido mas desgracias que el Comandante Don Juan María Rema, herido, y el Comandante Don Manuel Carrosa herido, e igualmente el Alférez Din Cirilo Grance.
El director me aseguran ha quedado en las trincheras, no escapará. Es cuanto tengo que comunicar a V.E.

Salud, Gloria y Libertad.
Francisco Ramírez

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Campo de Batalla, Febrero 1 de 1820.
P/D - Ha muerto el famoso Don Juan Ramón Balcaece.

Al otro día de la victoria, exultante todavía con el triunfo, Ramírez escribe al comandante Aniceto Gómez, encargado del cuartel general anoticiándolo del suceso. Pasado el momento del combate, Ramírez formula algunas reflexiones interesantes sobre el sentido anti-monarquista de su lucha:

" Son infructuosos todo los esfuerzos que haga la Administración de Buenos Aires para la revolución refluya a favor de los enemigos de la libertad de los Pueblo; la Providencia dirige nuestros pasos y vela por nuestra conservación.
El año 20, decían los aristócratas, era el que debía marcar el fin de la revolución, estableciendo el poder absoluto para consumar nuestro exterminio repartiéndose entre sí los empleos y riquezas del país a la sombra de un niño coronado que ni por si ni por la impotente familia a que pertenece podría oponerse a la regencia establecida intrigante establecía y sostenía por ellos mismos. Llenos de orgullo y de confianza en sus combinaciones, acercaba 8.000 hombres de las mejores tropas de la Nación para imponer obediencia y terror a los Libres, cuando acontecimiento extraordinario han vuelto en nuestro favor casi todas aquellas bayonetas, que protegidas por la general decisión de los pueblos presentan barrera impenetrable a la tiranía y la ambición.
El Jefe Oriental castiga por aquella parte a los portugueses (Ramírez ignoraba que a esas fechas Artigas ya había sido derrotado en Tacuarembó y obligado a abandonar su país) mientras que por esta se dan repetidos golpes a los tiranuelos de su Patria; el día de ayer no se borrará de la memoria de los tiranos que pretenden oprimirnos. Ellos han sido escarmentados y difícilmente volverán a aparecer delante de nuestros heroicos soldados; un puñado de ellos basta para castigar al Supremo Director de la Nación, que había reunido cuantos recursos ofrece la rica Provincia que aun manda. A la primera carga huyó despavorido, confiando su salvación de sus caballos.
Después de este suceso y en circunstancias de estar todas las provincias en Libertad decididas para sostener sus derechos sacrosantos, no queda otro recurso al pueblo de Buenos Aires que el de hacer la reforma que no ha podido ejecutar antes por temor al castigo. Entonces desaparecerán las vanas esperanzas de los desnaturalizados de la ciudad y campaña de Montevideo, que estoy seguro encontrarán en el coronel Rivera un constante perseguidor de sus crímenes.
Activamos nuestras disposiciones para aumentar las fuerza de nuestro mando a fin de no retardar el día grande nuestra paz interior. Casi me atrevo a pronosticar a V. Que hemos de celebrar muy en breve tiempo. Hoy oficio desde este campo de batalla al Cabildo de Buenos Aires y espero con fundamentos felices resultados.
Dios guarde a V. Muchos años.
Campamento General en la Cañada de Cepeda, febrero 2 de 1820.


Francisco Ramirez

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Después de firmado el Tratado del Pilar, apresuró Ramírez su regreso a Entre Ríos. Allí había un problema para liquidar: Artigas. El caudillo oriental, batido por los portugueses en Tacuarembó, había pasado el río Uruguay y se preparaba a ocupar toda la Mesopotamia, acusando a su antiguo lugarteniente de traición por haber firmado un convenio con " la facción directorial entronizada en Buenos Aires". Reprocha Artigas a Ramírez el no haber exigido a Buenos Aires una inmediata declaración de guerra a los portugueses que ocupaban la Banda Oriental y le enrostraba mostrarse "indigno de la confianza que le hicieron los Pueblos e ingrato de los beneficios que ha recibido de su Protector"
Lo cierto es que el liderazgo de Artigas se hacía ya pasado a Ramírez, que después de Cepeda se sentía con vuelo propio para realizar sus propias concepciones políticas sin depender del viejo jefe, derrotado y arrojado a su propio suelo, seguido por una horda que no podía controlar.
A las acusaciones de Artigas contestó Ramírez con esta carta que expone todo un programa nacional. Merece la pena leerse en extensión:


" Muy pronto aparecerá por el juicio de la Nación, la naturaleza de los motivos que fundan mis sospechas, sobre sus pasos hostiles contra la Provincia de Entre Ríos. La oportunidad con que han aprestado las tropas de V.E. en el tiempo de su importancia para penetrar en las provincia, que tienen sus jefes naturales, ha dejado traslucir una mira de dominación, que sólo desconocieron los pueblo9s alucinados con su pretendida protección. Ha llegado ya el momento que una repetición de actos tiránicos, que han marcado su mando en Corrientes, Mandisoví y Banda Oriental, haya disipado el prestigio y que V.E. sea conocido, como es la realidad. Su Provincia misma ha tenido el heroísmo de repelerlo; la mía lo ha acogido en sus desgracias, y mi antigua amistad, la consecuencia de que me precio, su conducta paliada y misteriosa le han dado asilo, que hoy hacen su ingratitud y su engreimiento. ¿Qué especie de poderes tiene V.E de los pueblos federados para darle la ley a su antojo, para introducir fuerzas armadas, cuando no se le pide, y para intervenir en absoluto en sus menos operaciones internas? ¿V.E. es el árbitro soberano de ellos o es sólo un jefe de la liga? ¿Porqué tenemos por más tiempo en una tutela vergonzosa? Barsola para reducir vecinos y mis oficiales obran en mi poder, bastarán a convencerlo. Ellas confundirán a V.E. y confesará a su pesar, que la provincia de Entre Ríos no tiene esa debilidad que la atribuye para apaliar su paso del Uruguay, cuya barrera ni necesita su defensa ni corre riesgo de ser invadida por una potencia que tiene mayor interés en dejarla intacta, para acabar la ocupación de la provincia oriental, a la que debió V.E. dirigir sus esfuerzos. Los recelos de V.E. sobre la Convención de Buenos Aires, después de la aprobación y plácemes de los Cabildos, y provincias de la Federación, son un nuevo comprobante que la opinión de V.E. no tiene por su norte la voluntad sagrada de los pueblos. Si en Buenos Aires han aparecido convulsiones después de celebrar aquella, es porque la perfección de una variación política es obra del tiempo, de la fuerza y del convencimiento. Desconfíe V.E. de pueblos que sufren un trastorno taciturno, porque este estado de silencio o anuncia su opresión o es un precursor de un rompimiento violento. Los últimos resultados mostrarán a V.E. la naturaleza de los fundamentos que no ha querido V.E. confesar, porque siempre busca velos que cubran las operaciones de ,os más dejados al descubierto las suyas, para que aparezcan como son, y le hagan perder la opinión que había solo a los servicios y compromisos de los que hoy ultraja sin razón. ¿Qué extraño pues V.E. hallarse pormenores maliciosos en las estipulaciones de los de Buenos Aires ?Es necesario aun haber apostatado de la razón para creerse con discernimiento superior a los demás pueblos, al de nuestros enemigos y al de los jefes que han hecho los tratados. Sus opiniones son en contra de V.E. O sacrifique su amor propio al común, o confiese de buena fe que esas dudas de que aparece V.E. agitado en un claro ardid de V.E.; conocemos que V.E. quiso apropiarse la obra y ejercer un acto de soberanía de que no le han revestidos los pueblos. ¿ Y exige V.E. mi arrepentimiento por no haber operado a este paso de usurpación? Cuando marché a Buenos Aires, anuncié a las provincias que la complicación de aquel gobierno con la Corte del Brasil, amenazaba la ruina de su libertad; V.E no sólo ha vista los fundamentos de mi aserción a este respecto, sino que sabe que desapareció la administración que la causaba. Sus empeños con la Corte de Francia sobre el príncipe Lucas, y la casa de Braganza, se han publicado por la prensa, y se ha abierto el juicio a sus autores. Tal vez muy pronto esté a nuestro cargo el condigno castigo de esa traición. Los primeros pasos y los que se den sucesivos, no han exigido el influjo de V.E. cuyo nombre se invocó alguna vez para mostrarle la consecuencia y la buena fe con que le mirábamos. ¿Qué extraña V.E. después de estos hechos gloriosos y benéficos a la libertad? ¿Qué no se declare la guerra a Portugal? O V.E. no conoce el estado actual de los pueblos o traiciona sus propios sentimientos... ¿Cuál es la fuerza efectiva y disponible de Buenos Aires y las demás provincias para empezar nuestras irrupciones después de la aniquilación a que las condujo una fracción horrorosa y atrevida? ¿Cuál es esa reciprocidad de intereses en hacerla ahora mismo y en hacerla abiertamente? ¿Cuáles sus fondos, cuáles sus recursos? ¿Cuál es una palabra, su poder para repartir su atención, y divertirla del primer objeto, que es asegurar el orden interior y consolidar su libertad? ¿ O cree V.E. que por restituirle una provincia que ha perdido, han de exponerse todas las demás con inoportunidad? Aguarde V.E. la reunión del Congreso que ya se hubiera celebrado a no hallar entorpecimiento de su parte, y no quiera que una declaración formal de guerra con una nación limítrofe, cuando debe efectuar los intereses generales y los particulares de cada provincia, sea la obra de dos o tres pueblos separados que no han debido abrogarse los derechos de la comunidad, ni representarlos sin poderes suficientes para beneficiarios. ¡Qué miserablemente y con qué poca altura se expresa V.E., al creerme desconocido sobre los sacrificios de las demás provincias, y que sus intereses han sido olvidados en el tratado! Recuerde V.E. que se le ha pedido un diputado para el Congreso de San Lorenzo, donde expondrán sus necesidades y sus mejoras. Ellas se han conformado y no presentan agresivo alguno. ¿Tiene V.E., algunos poderes oficiales para expresar sus quejas? ¿O cree V.E. que me dieron algunas instrucciones para comprenderlas en el pacto? La conducta de Santa Fe, el año anterior, sí mereció mis quejas, por no dárseme en tiempo debido parte en la convención en Buenos Aires cuando yo trabajaba en unión y personalmente con ellos. Cuando V.E. ha abierto comunicación con aquellos gobiernos y enviado Diputados a tratar con Buenos Aires, no sé que le haya reconvenido los restantes pueblos a pesar de apellidarse el Protector de ellos y de inclinar sólo la balanza a la Banda Oriental, como si los demás no existiesen en la liga. Mi conducta juiciosa, arreglada y liberal, que mereció la aprobación de los demás pueblos, forma mi satisfacción completa, sin cuidar el concepto que puede merecer a V.E. Mi sistema es el de la justicia y la razón y muy en breve se conocerán los principios en que se funda. El mundo es testigo de mis operaciones públicas y él deber también de la opinión de V.E.; a este respecto yo me apresuraré a publicarla por la prensa y a confesar que sí Entre Ríos, alguna vez se arrepintió de los errores que pueden cometer todos los hombres, hoy se gloria de su acierto y de su resolución. Ciertamente que V.E. no premeditaría hostilidades contra Entre Ríos, si estos heroicos pueblos destruyesen la obra de cien años, sosteniéndose al capricho de un jefe que quiere presidir las provincias misteriosamente sin reconocer a favor de ellas una sola ley. A V.E. debo preguntarle cuál es el sistema que ha propuesto seguir, y si el de la federación, ¿cómo puede V.E. conciliar su conducta con los deberes que ella le impone? Los jefes de Corrientes y Misiones no pueden jamás hacer explicaciones que satisfagan a la nación de la invasión que con sus auxilios se medita contra esta provincia, para solamente promover los intereses personales de V.E. bajo cuyos auspicios han experimentado esos beneméritos habitantes cuantos horrores intentó la crueldad. La Junta General de esas dos pequeñas provincias que han graduado los procedimientos de V.E. qué dirá al verlos desaprobados por la Nación entera? Si V.E. ama a su patria, ceda sin más tardanza al imperio de la razón.


"La confianza que los pueblos le han acordado estaba en conformidad de esa libertad decantado con que V.E. los lisonjeaba. Pero al señalarles que es muy distinto el objeto de V.E. ellos se alarman y deciden sostenerla contra V.E. Si V.E. quiere tranquilizarlos, no los amenace con su poder aparente y busque en tiempo los medios para volver a merecer su amistad. Por mi parte a V.E. que son falsos compromisos que por vulgaridad ha creído firmé en el Pilar contra personas; soy honrado y jamás haberme decidido en secreto. V.E. hace su elogio al mismo tiempo que ataca mi carácter y mi delicadeza; mi patriotismo no necesita la recomendación de V.E. para ser reconocido de mis compatriotas; mis servicios decididos son los que pueden haber dado esa grande importancia que parece disgustar a V.E. porque ella no ha refluído en su beneficio; pero si V.E. quiere ser ingénuo, puede confesar que ha disfrutado de gran parte de mis glorias y sacrificios y que en negarlo descubre con evidencia su ingratitud y su injusticia. Los objetos de Don Mariano Vera y de don Juan Zapada, a carácter de otros fundamentos, están bien aprobados por cartas interceptadas y los documentos tomados a Barzola. Si él ha guardado consideración a V.E. ocultando su comisión, lo han descubierto las instrucciones que recibió. Estos son los verdaderos montaraces de montiel y esa la caridad de V.E. en ocultar los beneficios de una provincia, sin que ella lo exija, presentándose con fuerza armada. De este modo bien podría estar V.E. agradecido a los portugueses por la invasión a su provincia cuando todo el fundamento con que cubren su ambición, es libertad de los males que la cercaban y consultar la tranquilidad de su territorio. Así debe V.E. hacer desalojar esa fuerza extraña de mi provincia, cuya seguridad está confiada a mi cuidado, y al celo del valiente Correa que obra en unión y conformidad de mis instrucciones. Ellas se reducen a no tocar fuera de la provincia de Entre Ríos si no es hostilizado en ella y adoptar las precauciones correspondientes para que no cunda la guerra civil que la fomenta los enemigos exteriores que no penetrará mi territorio sin la ambición y la poca fe de nosotros mismos. ¿Cuál pues, es ese compromiso que sabe V.E. me liga desde el punto del Pilar? ¿Qué influjo puede tener para formarlo una carta amistosa del general Carrera a Don Mariano Vera sobre no comprometerse a favor de nadie mirando por su consideración? Es necesario valerse de antecedentes muy pequeños cuando faltan pruebas convincentes y ciertas. Si los doscientos cuarenta fusiles se desembarcaron en el Paraná, culpe V.E. al dueño de ellos, respecto del que no hubo más seducción ni violencia sinó el interés de pagarle en la cantidad que lo graduó. Por último he dicho a V.E. las instrucciones que llevó Correa. En V.E. está en que lleguen las cosas a un formal rompimiento. Abandone V.E. una provincia que no lo llama, no lo quiere, ni lo recibirá como un americano que busca su refugio sujetándose a las leyes del gobierno que tiene. Conozca V.E el poder, el tiempo y las circunstancias y resuélvase sin tardanza, de nó, hago a V.E. responsable de los males que sobrevengan por querer abusar de una facultad ilimitada que se ha arrebatado sobre cinco años contra la voluntad de los pueblos".
 

FRANCISCO RAMIREZ