lunes, 13 de febrero de 2012

Un par de botas - Carlos Portela(recitado)

Un par de botas



Un par de Botas

Sentado en su despacho,
el comisario estaba hojeando expedientes,cuando el cabo
se presento trayendo al detenido,
un mozo de treinta años a lo sumo,
vestía bombacha gris y corralera
pilchas que a juzgar por la vejez,
daban pruebas de la miseria de su dueño.

- "...Me lo entregó el sargento, comesario!
Este es el que antiyer robó unas botasle robo unas botas
del boliche 'e los Vascos...".
- "...Unas botas... ¡aha!, ¡ladron barato!
¿como te yamas, vos?"-
- ..."Orencio Nievas...",
- "¿Y de ande sos?,
- "De acá mesmo, siñor"!
- ¿Trabajas?,
- "...no siñor. No hayo trabajo.
Estuve conchabao pa' la cosecha
en la chacra e Barcala, pero en cuanto
termino la juntada del máis, me echaron
Aura hago algunas changas y ansí vivo..."
- "¿A que le llamas "changas"..., a andar robando?"
El paisano bajo la vista al suelo.
-"¿Ande tenes la botas?"
- En el rancho.
- "¡Cabo!... ¡mande a buscarlas!
y paseló nomás pal calabozo
que ya vamos a ver cuanto le damos"

Salió el cabo llevando al detenido,
y el comisario se quedo pensando:
-"Un par de botas!", ni pa robar sirven
estos paisanos vagos.

No habian pasao dos horas,
que un milico se le cuadró:-"Con licencia!,
-¡Acá tiene las botas, comesario!
Me las dio la mujer del detenido;
las tenía puestas el hijo,
un chiquilín de unos siete años...".

- Ajá!...¿Conque esas son las botas?,... son muy chicas
pa ensuciarse las manos!...
y que decia la mujer?,
- "¡Y.... nada,! Yoraba como una Madalena, comesario
...y cuando me hiba a dir, me dio esta carta
pa que se la entregue a ud en sus propia manos...".

- "Haber... deame"
-"... Mujeres que les piden los maridos,
¡nada mas natural!..., pero lo malo
que siempre los hayan angelitos,
aunque les hagan sombra al mesmo diablo!...
¡Pero esa carta era distinta a todas!
Escrita en un papel de estraza,
mugriento y arrugao, las palabras
eran una hilera torpe de garabatos
que habia estampado la gracia y la inocencia
de aquella criatura de siete años,
¡ajena por completo a la desgracia
que la miseria echó sobre su rancho.

El ceño del comisario se fruncía
al tiempo que la hiba descifrando,
y al acabar de leer, casi temblaba
la hoja de papel entre las manos!

- "¡Agente!",
- "¡Mande mi comesario!".
- "¡Vaya y degüélvale a la mujer de Nievas
esas botas que ha traido!,
... Dígale que jue un error, que nos disculpe...,
Dispués va y le pregunta al bolichero
cunato cuestan las botas..., ¡se las paga
y que se olvide 'el caso!
¡Espere!... ¡No se vaya!...A Orencio Nievas
ya mesmo me lo larga... y que no deje
de llegarse hasta aqui mañana mesmo,
...puede que le haiga hayao algun trabajo...".

Se retiró el milico tras la orden.
El comisario se acomodó en la silla
y al par que liaba un poco de tacao
repasó aqueya carta, que aun temblaba
como un pajarito hondiao entre sus manos.

-"Siñores reyes magos: Yo les pido
que se acuerden este año
de trairme las botitas. Yo soy gueno
y asegún me han contao los otros chicos,
si uno se porta bien todito el año,
ustedes siempre dejan un regalo..."

...Al apartar la mirada de la hoja
sintió como una brasa adentro 'el pecho,
y echó afuera la rabia murmurando;
-"... ¡Mientras que la miseria haga ladrones
yo nunca serviré pa' comesario"!.

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